Transformación Digital en la Salud

La transformación digital es un tema recurrente en los medios generalistas o especializados de todo el mundo. Todos los sectores y ámbitos sociales se ven impactados con mayor o menor intensidad por una ola transformadora de la cual los principales diarios, revistas y sitios web de información de todo el mundo dan cuenta. Por supuesto, la transformación digital también ha llegado al sector hospitalario. A veces, incluso, sin que los propios actores sean muy conscientes del impacto y profundidad de los cambios que vienen. En este sentido, hay que entender la dimensión real del concepto de transformación digital.

La transformación digital es un proceso continuo y complejo, multidimensional, vinculado a factores sociales, económicos y tecnológicos que trascienden las paredes del hospital. Impacta la esencia misma de lo que somos y lo que hacemos. El primer paso para un gestor hospitalario es concienciarse de que no es algo pasajero o “algo que hay que instalar”.  Es algo que implica un cambio de mentalidad de todo el proceso hospitalario para pensar en clave digital. Sin dudas, un buen punto de partida parece obvio: colocar al paciente en el centro de esta transformación.

El paciente como centro

Los hospitales y la industria de la salud en general viven actualmente en su propio mundo de dos velocidades.  Por un lado, el crecimiento y la tecnificación imparable de procedimientos médicos y de técnicas diagnósticas (incluidos la robotización de algunos procedimientos verdaderamente complejos); los avances sorprendentes en los materiales de uso clínico (algunos de ellos generados con impresoras 3D), el uso de medicamentos inteligentes o la terapia genética; y por otro, el contraste con métodos organizativos tradicionales y burocráticos, con procesos de negocios lentos, inflexibles, y en la mayoría de los casos, aislados y desconectados de su realidad extramuros.

Incluso los hospitales más modernos, con instalaciones de construcción futurista, sofisticadamente equipados e interesados en conceptos modernos de gestión, parecen caminar con pies de barro cuando lo miramos desde la perspectiva de la transformación digital. Pareciera que los gestores de estos hospitales hubiesen preferido el camino corto. Como si hubiesen comprado un nuevo traje tecnológico para vestir los viejos procesos del siglo XIX, sin entrar realmente en pensar en la naturaleza misma y la razón de ser de la organización, con la mirada puesta en el siglo XXI.

Recordemos una obviedad: los hospitales existen para atender a pacientes. Pacientes quienes a veces se sienten en estas organizaciones de salud como subidos a una línea de producción organizada en clave interna y no mirando precisamente sus necesidades y expectativas.

Es por ello que, la verdadera transformación digital de los hospitales debe empezar entendiendo al paciente en su integralidad. Comenzando, por la dolencia que le ha traído aquí (o mejor aún, evitando que llegue aquí). Pero también por su contexto; su forma de vida, sus hábitos, su entorno familiar y social. Entender, además, que el paciente es y será cada vez más un sujeto digital activo. Sujetocon acceso a tecnologías que pueden y deben ser usadas como parte integral y natural de su proceso asistencial. Las organizaciones de salud deben mirar al paciente y organizarse para atenderle con eficiencia y eficacia, desde lo humano y desde lo técnico.

La tecnología, lejos de alejar, puede y debe humanizar “encuentros” y facilitar intercambios médico-paciente, con comunicación segura y confidencial médico-paciente.

Sistemas de salud conectados

Por supuesto, los pacientes quieren y demandan que su información sea usada integralmente y de manera inteligente. Es frustrante e irracional para el paciente recitar los antecedentes personales y familiares repetidamente, incluso dentro del mismo hospital. Los datos desintegrados son prácticamente un problema recurrente en toda América Latina. Hablamos de datos desintegrados dentro del mismo hospital o entre el hospital y su área de salud. Sin mencionar la desintegración con los niveles administrativos y geográficos superiores (municipal, provincial, nacional, internacional).

Si lográsemos conectar inteligentemente la gran cantidad de datos producidos por las organizaciones de salud con datos que el propio paciente posee o con aquellos que otras instancias públicas o privadas puedan compartir del entorno social, económico y medioambiental donde el paciente está inmerso, pudiéramos hacer una gestión extraordinariamente diferente y exponencialmente más efectiva que la que hacemos hoy.

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